El golf, con la irrupción de Tiger Woods, inició hace 25 años una nueva era

25 años han pasado desde que llegó la revolución al mundo del golf de la mano del que entonces calificaron con el nuevo Mesías. El 13 de abril de 1997, en el Augusta National, sede del Masters, se inició una nueva era del golf. Tiger Woods llegó para quedarse en la cima. Después de entregar en la última jornada una tarjeta de 69 golpes ganó su primera Chaqueta Verde, inaugurando el casillero de Grand Slams, que conforme pasaban los años fue creciendo hasta los 15, a solo 3 del récord de Jack Nicklaus

Tiger entonces coleccionó todo tipo de récords —ganador más joven y primer negro en el palmarés, mayor diferencia sobre el segundo, menor total de golpes en el global de las cuatro jornadas, sólo por citar sus más destacados logros—, y tal fue su dominio, poderío y despliegue de talento y fuerza, que la joven estrella generó debates acerca de la necesidad de modificar el diseño de los campos para combatir su insólita superioridad.

Y más de uno entonces se hizo la pregunta del millón de dólares: ¿Será capaz de ganar los cuatro ‘grandes’ y llevarse el Grand Siam? Pues sí, en lo que se ha denominado el ‘Tiger Slam’ o reunir los cuatro ‘majors’ de forma consecutiva en un año natural (que no de calendario): Open USA 2000, British 2000, PGA 2000 y Masters 2001.

 Conseguida la preciada Chaqueta Verde que distingue a los campeones del Masters, Tiger Woods caló hondo en la sociedad norteamericana. Un negro de 21 años, hijo de un ex combatiente del Vietnam y de una thailandesa, convertido en el rey de un deporte tradicionalmente blanco. 

“Siempre sueñas con un duelo con Seve Ballesteros, Nick Faldo, Tom Watson o Jack Nicklaus…, cualquiera de los grandes. Sueñas con ello o con meterte en un playoff, pero nunca esperas ganar de la forma que lo he hecho”, dijo esa noche del 13 abril de 1997 el nuevo Rey Midas del golf, y al que ya se le empezó a meter presión con lo del Gran Slam. “Creo que puedo hacerlo. No sé si voy a ser e! mejor jugador de todos los tiempos, pero sí sé que trabajo para ser el mejor”, afirmó ante los periodistas, entre ellos un servidor, privilegiado testigo de la gesta del estadounidense. 

“Está jugando a algo muy diferente que el resto, y el mundo del golf será suyo. No me gustaría tener 21 años otra vez y competir contra él”


Jack NicklausGanador de 18 ‘grandes’

Los medios de comunicación estadounidenses saludaron “la llegada de una leyenda”; el entonces presidente del país, Bill Clinton, se declaró “conquistado” por el golfista negro. Entre sus rivales no había escepticismo. Simplemente preocupación. “Si no modifican el campo, va a ganar los próximos 20 Masters”, dijo el sueco Jesper Parnevik. Y lo modificaron (varias veces a lo largo de los años), metiéndole muchos más metros, rough, árboles, etc, etc. Jack Nicklaus no le escatimó elogios: “Está jugando a algo muy diferente que el resto, y el mundo del golf será suyo. No me gustaría tener 21 años otra vez y competir contra él”.

Las confesiones de Tom Kite y Tom Watson también fueron reveladoras. Kite creía que “los organizadores tienen que estar preocupados. Tienen un campo bonito y duro, pero han encontrado a alguien que lo ha destrozado. ¿Pero qué harán? No pueden hacer más rápidos los greens ni colocarlos en sitios más complicados”. Watson miraba el fenómeno Woods de otra manera: “¿Por qué ponerle las cosas más difíciles? Estamos ante uno de esos fenómenos que sólo salen uno cada milenio. Es un ganador nato, de aquellos que dicen ‘al infierno el segundo puesto’. Conseguirá lo que se proponga”. 

Tiger Woods entrenó con Seve Ballesteros y Txema Olazábal

MD

La clase magistral de Ballesteros y Olazábal

Lo que quizá pocos saben es que en ese Masters de 1997 Tiger Woods tomó muy buena nota de los sabios consejos que le dieron en una vuelta de 9 hoyos de entrenamiento Seve Ballesteros y Txema Olazábal, sobre todo de juego corto. Butch Harmon, entonces ‘coach’ de Tiger, casi le obligó a jugar esos hoyos de prácticas con los dos españoles, y puedo dar fe de que el Tigre no perdió detalle de la clase magistral en los golpes alrededor del green que le ofrecieron, gratis, los entonces ya campeones en Augusta, Seve y Txema. Les preguntó de todo, atendió a las explicaciones de los ‘spanish’ con detalle y al acabar, por supuesto, les dio las gracias a ambos por la ‘masterclass’.

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El golf, con la irrupción de Tiger Woods, inició hace 25 años una nueva era

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