Rusia es acusada de usar en Ucrania bombas termobáricas y de racimo: te explicamos su poder destructivo

Estados Unidos acusó este miércoles a Rusia de usar armamento prohibido en la invasión a Ucrania.

La embajadora de EEUU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, denunció la existencia de videos que muestran “tropas rusas moviendo armas excepcionalmente letales en Ucrania”.

“Eso incluye munición de racimo y bombas termobáricas, prohibidas por la Convención de Ginebra”, dijo Thomas-Greenfield ante la sesión especial de la Asamblea General de Naciones Unidas.

La Casa Blanca ha advertido que el uso de este tipo de armas puede constituir un crimen de guerra.

Ya la semana pasada las ONG defensoras de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) habían denunciado el supuesto uso de las bombas de racimo y de las de vacío, como también se conoce a las termobáricas.

Y el pasado 28 de febrero, Oskana Markakova, embajadora de Ucrania en EEUU, aseguró a periodistas que ese mismo día había sido usada una bomba termobárica. “La devastación que Rusia está tratando de infligir es grande”, dijo.

Qué es una bomba termobárica

Una bomba termobárica, también conocida como bomba de vacío, funciona en dos fases, una primera explosión rocía un combustible que se expande como una nube, y por tanto puede penetrar edificios, y una segunda detonación usa ese combustible para crear una enorme bola de fuego y un efecto vacío que succiona todo el oxígeno.

La onda expansiva que provoca dura mucho más que una explosión convencional. Por eso es capaz de causar mucho daño, incluido pulverizar por completo un cuerpo humano.

Su poder destructivo y su efectividad contra personas resguardadas en búnkeres, como los civiles refugiados en los túneles del metro de Kiev, hace que sean muy controvertidas.

Comenzaron a aparecer en la Segunda Guerra Mundial, en el bando de la Alemania Nazi. EEUU las desarrolló y las empleó en los 60 en la Guerra de Vietnam. También en las montañas de Afganistán, contra los militantes de Al Qaeda escondidos en cuevas y contra las fuerzas de Estado Islámico.

Humans Right Watch denunció que Rusia las usó en la guerra de Chechenia en 1999. También, supuestamente, el régimen de Bashar al Asad las empleó en la guerra civil de Siria.

En Ucrania hay imágenes de lanzaderas móviles de bombas termobáricas. De hecho, el sistema TOS-1, un tanque equipado con una lanzadera de misiles termobáricos, aparecen entrando al país en las imágenes de las cámaras de seguridad de la frontera con Bielorrusia. Incluso usuarios en redes reportaron que militares rusos habían abandonado un TOS-1.

Jen Psaki, la portavoz de la Casa Blanca, dijo la semana pasada que si se confirma su uso constituirían un “crimen de guerra”.

Y aunque no hay normas que específicamente las prohíban, como ocurre con las armas químicas, por ejemplo, su uso contra civiles sí que podría considerarse un crimen de guerra según las Convenciones de la Haya de 1899 y 1907.

“Matan y hieren a personas de una manera particularmente brutal en un amplia área (…). Tales armas no deberían usarse en áreas pobladas”, dice una nota de HRW.

El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, anunció el lunes que pedirá a los jueces abrir una investigación por crímenes de guerra y de lesa humanidad “cometidos por cualquiera de las partes en todo el territorio de Ucrania”.

Ni Rusia ni Ucrania son Estados Parte de la CPI, pero Kiev presentó dos solicitudes, en noviembre de 2013 y en febrero de 2014, con las que aceptó la jurisdicción del tribunal.

Además, la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el alto tribunal de la ONU que trata de litigios entre Estados, recibió una demanda en la que Ucrania acusa a Rusia de genocidio. El martes, el Kremlin rechazó las acusaciones sobre supuestos crímenes de guerra en Ucrania.

La embajadora Thomas-Greenfield denunció también el empleo de munición de racimo por parte de las fuerzas rusas.

Este tipo de arma libera miles de fragmentos que sirven de “pequeñas bombas” que son muy efectivas contra carros blindados, por ejemplo.

El problema con ese tipo de munición es que se trata de un arma que por su propia naturaleza produce daños de manera indiscriminada más allá del blanco específico del ataque.

Por eso, hasta 120 países han suscrito la Convención contra las bombas de racimo, un tratado internacional por el que los firmantes se comprometen a no fabricarlas, almacenarlas ni, por supuesto, usarlas. No lo han suscrito, sin embargo, Estados Unidos, Rusia o China, y tampoco Ucrania.

Según Amnistía Internacional, un centro preescolar fue alcanzado el 25 de febrero por un ataque con municiones de racimo mientras había civiles en el interior. Según la ONG, murieron tres personas, incluido un niño.

“El ataque parece haber sido lanzado por fuerzas rusas, que operaban en las cercanías y que tienen un vergonzoso historial de utilizar municiones de racimo en zonas pobladas”, señala un comunicado de AI.

El lanzamiento de ataques indiscriminados que maten o hieran a civiles constituye un crimen de guerra”, agrega.

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Rusia es acusada de usar en Ucrania bombas termobáricas y de racimo: te explicamos su poder destructivo

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